¿Cómo llegó el agua a nuestro planeta? Ceres responde

sábado, 21 de febrero de 2015
Todos sabíamos cuál iba a ser el resultado de la carrera virtual entre las sondas Dawn y New Horizons por convertirse en la primera en visitar un planeta enano. Los planes de ambas viajeras estaban predeterminados antes siquiera de comenzar esa imaginaria competencia.
Dawn despegó en 2007 con destino al cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter para su particular "rendez-vous" con Ceres y aunque New Horizons se lanzó un año antes, la distancia que nos separa de Plutón iba a ser un obstáculo insalvable para llegar primero. Así pues, y con tan solo unas pocas semanas de diferencia será la sonda Dawn quien pase a la Historia como la primera visitante en órbita de un planeta enano.
Recordad que hasta ahora la mejor imagen que teníamos de este cuerpo celeste la había tomado el Telescopio espacial Hubble y tenemos que reconocer que tan solo se pueden distinguir unos cuantos píxeles grises y negros con los que apenas podíamos hacernos una idea de su verdadera superficie.
A tan solo 83.000 kilómetros de su objetivo las cámaras de Dawn nos han regalado la más espectacular visión que jamás hayamos tenido de Ceres. Aunque se tomó hace ya una semana la imagen ha salido publicada estos días en la mayoría de medios científicos. Sin embargo, las sorpresas tan solo acaban de empezar.

Ante la nitidez de estas primeras imágenes los responsables de la sonda en NASA y el JPL han comenzado a fijarse en detalles antes inéditos. ¿Qué son las zonas blancas que brillan en la superficie en contraste con los cráteres oscuros?
La pregunta lleva flotando desde hace ya un tiempo entre los expertos y mucho se ha especulado con la composición de Ceres. Son visibles incluso en las borrosas imágenes del Hubble tomadas hace ya casi una década.
No en vano, el año pasado la Agencia Espacial Europea publicaba una fascinante noticia: Ceres expulsa al espacio vapor de agua y su superficie contiene una capa de hielo de agua y escarcha. Para más intriga el observatorio espacial Herschel, responsable del descubrimiento, confirmó que esas “fugas” de vapor se producen tan solo desde dos puntos concretos del planeta enano.
Los investigadores creen que el agua presente en Ceres llegó hace 3.900 millones de años y se encontraría en su superficie en forma de hielo. Era la primera vez que se encontraba agua en el cinturón de asteroides y la sonda Dawn se encuentra ahora en un lugar privilegiado para ayudarnos a comprender mejor cómo llegó el agua a nuestro propio planeta.

Los mares de Titán

domingo, 8 de febrero de 2015
Han pasado ya algo más de diez años desde que la Sonda Cassini alcanzó la órbita de Saturno y comenzó a enviarnos imágenes y datos del gran planeta anillado y de sus bellos satélites.
A estas alturas se han terminado las palabras para describir y alabar el gran trabajo que esta pequeña nave ha realizado, y continúa realizando día a día, desde los fríos alrededores del gigante gaseoso. Cassini es como esos atletas que baten records de velocidad o de altura y cuando crees que ya no pueden sorprenderte más porque siempre ganan, vuelven a dejarte con la boca abierta tras superar una nueva marca.

Este ha sido nuevamente el caso de unas imágenes de Titán publicadas hace un tiempo por el equipo del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA y que esta semana ha vuelto con fuerza a los medios especializados.
“Mares soleados en Titán” titulan esta espectacular imagen aunque tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo demasiado pronto y comenzar a organizar el turismo de veraneo en este satélite de Saturno puesto que como ya sabemos desde hace tiempo, esos mares están compuestos de hidrocarburos y la temperatura en la superficie se sitúa muy por debajo de -150 ºC… nada que ver con un idílico fin de semana a orillas de la playa.
La agencia espacial estadounidense explicó que los mares de Titán reflejan la luz solar como si fueran un espejo. En ese satélite hay 35 mares y lagos.
Sin embargo la foto en sí es muy interesante puesto que es la primera vez que se capta el reflejo del Sol en los mares de Titán, concretamente en el mitológico mar de Kraken.
La captura de Cassini se ha realizado en infrarrojos y muestra además densas nubes de metano que se extienden por todo el polo norte del satélite y que serán las responsables de dejar precipitaciones en algunas zonas de los trópicos.
La meteorología de Titán es extraña y fascinante. Nubes y vientos moldean su orografía y las lluvias de metano son impredecibles: en algunas zonas crean vastos lagos y mares y en otras zonas del satélite apenas cae una gota en siglos.
Sin embargo, allí abajo, entre los mares y ríos de hidrocarburos, y oculto bajo su densa atmósfera de nitrógeno, los rayos del sol llegan a la superficie (tal y como muestra la imagen de Cassini) haciendo las delicias de cualquier astrobiólogo que busque una posibilidad de vida fuera de la Tierra.
Una hidrografía de metano, química prebiótica en un caldo de cultivo similar al de nuestro propio planeta hace 3.500 millones de años, agua en forma de hielo en su superficie y ahora, el Sol bañando ese sopa primigenia.